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RECOMPENSA

Querido  : ¿alguna vez se ha sentido recompensado? Suele considerarse habitualmente como recompensa el producto material, efectivo o simbólico, con el que se premia o compensa el reconocimiento de actos y méritos destacados o extraordinarios llevados a cabo o acreditados en el tiempo por una persona. Cierto es también que en ciertas ocasiones se atribuye a tal concepto el precio de un servicio bien atendido; la ayuda de un menor en realizar un encargo; el regalo por alcanzar una meta, entre otras colaboraciones. En tal caso, habría que decir más bien: dar una propina . A menudo, se anuncia la concesión de una recompensa para quien dé pistas o reconozca e informe sobre el encuentro de una persona desaparecida. O se ofrece para quien halle la apreciada mascota perdida. La palabra recompensa ha sido clave como reclamo para resolver actividades delictivas. Cabe recordar las de búsqueda y captura de delincuentes (Wanted) en el   cinematográfico “ far west”. Así mismo, se ha emp...

RESPETO

Querido lector, te ofrezco la lectura de mi reflexión de hoy. Una caritativa lectora me pidió tras leer uno de mis primeros artículos que escribiera algo sobre el respeto . Duro encargo éste si tengo en cuenta lo mucho que aprecio este vocablo, lo importante que es entre nuestros valores sociales y el infeliz derrote actual de su práctica.  Nuestra docta RAE eleva su concepto ya de primeras a la categoría de veneración y yo me someto por convicción propia con esa calificación. Y son tantas las sentencias gramaticales popularizadas con la palabra respeto, que la convierten en recurso de muchos favores y algunos requiebros entre la gente.  Considero al respeto , a ser respetuoso , a algo más que ser considerado, o educado en el trato, cumplidor con las normas obligadas o practicante de usos y costumbres debidos, sea a la historia, a la naturaleza, o bien a la religión o a la saga familiar. Tener respeto es algo superior, es un valor social excelso.  Es la estimación respe...

En favor de la Música

Amigo lector, te sugiero leer este artículo con música ambiental. Quería hace tiempo referirme a las bondades derivadas del uso y disfrute del arte de la Música y me retiene aún hacerlo por temor a no aportar    respuestas esperadas por quienes saben y esperan más de esta Arte tan principal. No me tengo por erudito de nada -menos de este tema- aunque sí soy curioso en la búsqueda de conocimiento y el  hallazgo de impresiones humanas satisfactorias. Desde aquí mi aplauso y reconocimiento positivo para tantas Culturas, Etnias y  Creadores universales de cualesquiera género e instrumentación y mi alta consideración por la actividad profesional, modalidad interpretativa, vínculo social y su representación o intereses culturales y de entretenimiento.  Me anima decir que estoy convencido del importante influjo que la Música es capaz de brindar provechos al ser humano y ¿por qué no? hasta a otros seres vivos de los que se conoce que les aporta placer y faculta comun...

Abuelos "digitales"

Querido lector, deseo le sean gratos los próximos minutos. El tema que tocaré hoy me ha sido sugerido por mi nieto (16 años) y está especialmente dirigido a aquellos de mis contactos y lectores espontáneos que se consideren mayores, jubilados, abuelos, que tienen reservas sobre el uso de las nuevas tecnologías.   La idea consiste en despertar un deseable interés en no perder ese tren tan estupendo que puede satisfacer su mejor vivir subiéndose en la próxima estación. Espero que los jóvenes que me lean entiendan mi intención y al mismo tiempo me ayuden a difundir el propósito. De mi añeja experiencia laboral en la mecanización de oficinas, tengo un especial aprecio por las reformas que mejoran el trabajo y facilitan progreso. Mis posteriores giros profesionales, no impidieron mantener mi curiosidad por conocer y acceder al uso de los avances telemáticos. Entretanto, muchos de mis amigos no lo deseaban, ni apreciaban su conveniencia porque no lo necesitaban o ya les “cogía mayores”. ...

¿Por qué esa prisa?

Querido lector, te ofrezco una nueva lectura de mi blog. Lo vi venir de lejos y dudé si podía ser el mismo. Hacía muchos años que no sabía de él y en algo parecía haber cambiado su figura, pero no su movimiento corporal. Tenía que ser aquel compañero de estudios con quien tan bien nos llevábamos. Al llegar a mi alcance, casi le espeté un gozoso “Paco, buen amigo, cuánto tiempo, qué suerte verte, ¿cómo estás?”.   Respondiome entre sorprendido y descubierto “Ostras, Joaquín, ni imaginar encontrarte, mala pata la mía pues me coges en mal momento, tengo mucha prisa ¿quedamos para vernos otro día? Dame tu teléfono y hablamos”. Al efecto de mi reflexión, define nuestra RAE la prisa como “n ecesidad o deseo de ejecutar algo con urgencia”.   Dejaré lo necesario, sea por natural, obligado o imprevisible, para centrarme en lo deseable, en tanto en cuanto sea saber, conocer y hacer cosas corrientes entre humanos que requieran una actividad.   Las personas adoptan costumbres que p...

Prudencia frente a insensatez

Querido lector, deseo disfrute todo lo posible de este singular verano.  Dedico mi reflexión de hoy al asunto que preocupa este verano a la mayoría de ciudadanos y es motivo de permanente coloquio en nuestras relaciones. Pretendo pedir la propia defensa del bienestar de mis semejantes; que la gente bienintencionada, que son la mayoría de personas de mi alrededor, se cuiden de evitar que los riesgos sanitarios de este momento no deben ir con ellos. Son muchas las instituciones y medios de comunicación que están criticando, severamente incluso, la actitud irresponsable de muchas personas frente a las medidas recomendadas y hasta obligadas para la protección de contagio. Son tantas y constantes las referencias que se han convertido en mofa y desaire de redes que aún endurecen más la pública idea sobre la inutilidad manifiesta de tales medidas. No pretendo que prescindan, pero déjense estar de tanta crítica, tanto enfado, respecto a noticias, comentarios, whatsapp's, que recibimos a di...

Seguir la moda

Amigo lector, gracias anticipadas por leer mi nuevo artículo.  Camino del Colegio de mi ciudad, cuando cursaba la Enseñanza Secundaria, solía pasar a diario por una tienda cuyo rótulo rezaba “Modas Conchita” y tras el enrejado de seguridad me gustaba pararme a mirar los cambios semanales de su escaparate. Entonces, la Moda del vestido y el calzado, más de algunos complementos, podía interesarle solo a gente   enriquecida. Recuerdo también que si me paraba alguna vez en el quiosco del paseo a mirar los tebeos de Roberto Alcazar y Pedrín, El guerrero del antifaz y Hazañas bélicas, que tanto me gustaban, solía haber cerca alguna revista con fotos muy brillantes donde rostros conocidos del cine llevaban puesto modernas ropas elegantes y mostraban un aspecto diferente al de mis conciudadanos. Vinieron otros tiempos y con el desarrollo industrial, tecnológico, económico y la popularización de la televisión sobretodo, en las ciudades primero y en el resto del país después, se instal...

Cumplir consigo mismo

Querido lector, te invito a leer mi nuevo artículo. Entre los valores que conforman la práctica de la milicia, destaca la disciplina. Hoy no entraré a propósito en temas guerreros, no, porque más allá de glamurosas paradas militares o terribles desastres belicosos, el ser humano debe practicar la disciplina socialmente. Y también, consigo mismo . Llamo aquí disciplina debida al cumplimiento   de lo obligado o comprometido. Lo que como individuos del colectivo de que se trate debemos hacer, cuándo y cómo cumplirlo; bien y a tiempo. Sea una obligación laboral, un compromiso social, una imposición legal o acudir a una cita, prestar una ayuda, pagar una deuda, etc.; actos que ordinariamente hemos aceptado hacer.   Los cito como actos de disciplina y aclaro que me desagrada cuando, en su contra, se considera este vocablo como vulgar acepción peyorativa por quiénes no aceptan obligaciones ni desean actuaciones regidas por la moral, la instrucción educada y la responsabilidad perso...

¡Después de Ud., faltaría más!

Estaba sentado, esperando a alguien, en el tranquilo hall de un hotel urbano, hojeaba un periódico y escuché un corto diálogo de poco más que un susurro que me hizo alzar la vista y mirar hacia los ascensores. Dos personas querían acceder a la cabina y ambas se solicitaban pasar delante. Me sonreí, me gustó ese acto. Decidí en ese momento que debía traer aquí a la cortesía. Nada más a propósito que ser cortés para demostrar atención y respeto por un semejante cuando nos apetece reforzar nuestra educación con un gesto amable hacia alguien, desconocido o próximo, al que deseamos regalar un momento diferente.   Sin embargo, en el camino desde el aún reciente pasado nos hemos dejado ser corteses . Hay tantas circunstancias de encuentro entre las gentes, somos tantos individuos moviéndonos cerca, tenemos todos tantas inquietudes en la vida diaria que, llevados por la inercia de la costumbre, acuciados por la premura impostada del tiempo y endurecida por el deseo de llegar (a veces a nin...