Hoy parece casi inevitable dudar. No tanto como ejercicio intelectual, sino como reacción espontánea. Escuchamos una noticia, una afirmación o una promesa, y algo en nosotros se activa: una distancia, una reserva, una sospecha. La Real Academia Española define el escepticismo como desconfianza o duda de la verdad. Pero, en la práctica cotidiana, esa duda va más allá de una definición . Se ha convertido en una actitud extendida, casi en una forma de protección. No es difícil entender porqué. Sabemos que la información puede ser incompleta, interesada o incluso engañosa. Percibimos incoherencias, intuimos segundas intenciones, y eso nos lleva a no aceptar nada sin cierto filtro previo. En ese sentido, el escepticismo puede verse como una razonable prudencia: una manera de no entregarse sin más a lo que se nos presenta. Sin embargo, esa misma prudencia plantea preguntas que no siempre son fáciles de responder. ¿Dónde termina el cuidado y empieza la desconfianza? ¿En qué momento la duda d...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.