Hace unos pocos años asistí a un curso trimestral breve pero intensivo sobre Psicología Positiva en GAUDIR (Universidad de Barcelona) donde aprendí que hay hasta cinco tipos de Soledad: Existencial, Emocional, Positiva, Transitoria y Crónica. Pero no se asuste querido lector, no voy a trasladarle mis apuntes ni mi limitado recuerdo científico aprendido. Voy a referirme a la “Carencia voluntaria o involuntaria de compañía” (DRAE) y dejar para los curiosos intelectuales consulten fuentes de su gusto para conocer e indagar lo mucho que puede darles el tema elegido para mi reflexión de hoy. Lo escojo porque el lunes de esta semana respondí a una inteligente encuesta ofrecida por 65YMAS.COM , -por cierto, dónde me honran publicando alguno de mis escritos- y ahí estaba Soledad , entre las respuestas sugeridas como opinables en su propuesta de conocer las inquietudes de los lectores de mayor edad. ¡Ah! y le invito a responderla. Ya venía pensando hacerlo de tiempo atrás por...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.