Querido lector, deseo le sean gratos los próximos minutos. El tema que tocaré hoy me ha sido sugerido por mi nieto (16 años) y está especialmente dirigido a aquellos de mis contactos y lectores espontáneos que se consideren mayores, jubilados, abuelos, que tienen reservas sobre el uso de las nuevas tecnologías. La idea consiste en despertar un deseable interés en no perder ese tren tan estupendo que puede satisfacer su mejor vivir subiéndose en la próxima estación. Espero que los jóvenes que me lean entiendan mi intención y al mismo tiempo me ayuden a difundir el propósito. De mi añeja experiencia laboral en la mecanización de oficinas, tengo un especial aprecio por las reformas que mejoran el trabajo y facilitan progreso. Mis posteriores giros profesionales, no impidieron mantener mi curiosidad por conocer y acceder al uso de los avances telemáticos. Entretanto, muchos de mis amigos no lo deseaban, ni apreciaban su conveniencia porque no lo necesitaban o ya les “cogía mayores”. ...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.