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Mostrando las entradas etiquetadas como Mentira

“nada es verdad ni es mentira…

…todo es según el color del cristal con que se mira” completa la cuarteta del célebre verso que forma parte del poema “Las dos linternas” de la famosa obra poética Las Doloras, de Don Ramón de Campoamor, prolífico escritor del realismo español del siglo XIX. Sirva esa referencia únicamente para darme entrada a ponderar si la verdad y la mentira caben hoy día, más que entonces, en frases de sentido distinto y propósito igual, cuando la intención y el tiempo tienden a confundir la razón. Digo yo que muchas veces se oye decir, o se lee en algún medio, un mensaje o intención que sorprende al hábito de entender a la primera. Los publicistas saben mucho al respecto y juegan con ello. En tal circunstancia, la reacción puede ser desentenderse; tratar de entenderlo y facturar la conclusión al cajón de la memoria o a la papelera destructora; o bien ejercer la crítica que se crea merecer el trampantojo. Afirmaciones y negaciones varias admiten valores diferentes según el punto de vista del intérp...

Las mentiras ya no acrecen la nariz

De mucho tiempo y lugar siempre se ha corregido a los niños que si decían mentiras se sabría seguro, porque les crecería la nariz. Conocida la vulneración de la verdad, si había razón severa, era costumbre acompañar la réplica con la advertencia de confesión sacerdotal y, si procedía anticipo de penitencia, aplicar un castigo de privación de cosa muy deseada. En las excursiones y sus cánticos infantiles, entonces y más tarde también, nunca ha faltado el popular “Vamos a contar mentiras”, aquel de …por el monte la sardina, tralará, tralará… como desahogo y chufla al requiebro de mentir.   Las mentirijillas y pequeñas trastadas podían considerarse de menor enfado y se solían responder con consejos de sus mayores venidos a ese cuento, aprovechando así abundar en la instrucción racional del menor. Pinocho, ese muñeco conocido como el icono de la mentira por excelencia, tiene presencia doméstica y es recurso gráfico habitual en todo el mundo. Públicamente, añadiendo largura al apéndice ...

Pícaros - Embaucadores - Embustes

Querido lector: el siguiente relato hace mi número veinte de los publicados, por ello rindo homenaje a la caridad de mis seguidores. Mentiras, falsedades y medias verdades desde siempre han sido recursos de actos y comportamientos irregulares de mayor o menor entidad, a menudo de consecuencias lamentables más allá del cumplimiento excusado o comprometido por tal o cual razón pretendida. Lejos de tratar de corregir tales vicios, los seres humanos tienden cada vez más a restarles la importancia del repudio y adoptarlos como acciones argumentadas a cambio de males “mayores”, burdas justificaciones del no hacer o de admitirlas como pecados “veniales” necesarios para seguir adelante.   No es extraño entonces ser testigos de como comunicadores sociales,   parlamentarios políticos, contrincantes empresariales e ideólogos de todo tipo, acuden a la dialéctica de la mentira. Inclusive la común sociedad humana no rehuye acusar o defenderse con su práctica. Me produce disgusto conocer tal...