No me quiero referir a las ilusiones imaginadas, a propósito o por un juego extraño de los sentidos, que se nos muestran engañando la realidad de un objeto, un animal o un propósito. O a un ensueño. Sino a sentirse ilusionado . Sobre todo si se trata de una esperanza probable pero no asegurada, que puede significar el impulso más recomendable tanto para la víctima de un infortunio como para quien puso en el mérito la razón de su deseo. Y, sin duda, a saberse satisfecho de merecer el reconocimiento del premio. Con ocasión de mi último cumpleaños, mis nietos me obsequiaron con un precioso periquito. Ellos quisieron compartir el momento de una ilusión practicada en mi infancia bastantes décadas antes y me hicieron muy feliz. Hoy, “plumitas” distrae buenos ratos de mis días. Ilusionarse es en sí mismo un sentimiento positivo . Promover ilusiones, practicarlas y beneficiarse de alcanzar una aspirada meta, no pueden referirse a otra cosa que a hacer feliz la existencia ...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.