Por un proceso degenerativo silente y largo, el dolor se ha instalado en mi vida. Seguramente ha entrado, además de sin llamar, cansado de esperar. Y sin enterarme que llegaría a tener, ademas, una importante lesión como sumatorio de algunas incidencias óseas padecidas y artrosis originada en tanto tiempo de existencia. Por eso vengo a escribir aquí sobre el dolor. Esa sensación dañina que asalta la normalidad corporal natural de los seres humanos en general, por ser común a cualquiera que sea el lance de salud acaecido. Y aclaro ya que no desmerezco el sentimiento de dolor que puedan tener los demás seres vivientes. Pues, aún sin poder manifestarse, muchos dan prueba de su malestar, si lo sufren. También digo que es corporal en cuanto que su manifestación se produce en tanto sea física o emocional, es decir, notar una molestia o sufrir una aflicción, pues así se le reconoce cuando el padecimiento lo es por pena o congoja. Los tipos de dolores obviamente siempre son molesto...
Estoy instalado en un proyecto personal de objetividad, que me suponga asimilar planteamientos y conclusiones sobre los resultados de un principio subjetivo mayor que dicen llamarse “el punto de vista de cada cual”. Porque no me conformo con las manida excusa de casi todos que, al opinar distinto de lo que manifiestan otros, sobre los mismos considerandos, normalmente actos, valores, opiniones y conductas personales, concluyen el diálogo con un “todo resulta ser según el color del cristal con que se mira”. Los diferentes puntos de vista, que resulta cabal reconocer en las percepciones de todos los individuos y sus grupos sociales, respecto de acontecimientos ya reales, o sus expectativas, y sus posibles conclusiones sobre deseos y esperanzas por cumplirse, son un producto natural de la capacidad que tenemos los humanos en el cerebro, que actúa de filtro selectivo individual para, mezclando sensaciones e historia archivada, así se determinen. Hacía mucho tiempo que yo no había oíd...