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Mostrando las entradas etiquetadas como cortesía

Sombreros en verano y también después

Me encanta pararme delante del escaparate de las buenas sombrererías. Enseguida, los ejemplares elegantemente expuestos me trasladan al recuerdo de un viaje, a la lectura de un libro, al sabor de un evento o al aprecio de aquella persona conocida que lo portaba.           Me identifico rápidamente con el señorío de su prestancia y el encaje perfecto con el personaje y su entorno, época y ocasión. Así que me produce un cierto recreo emocional. Mi propósito aquí no consiste en describir al sombrero sino en dedicarle unos párrafos al interés, provecho y conveniencia de su uso y al apoyo a quiénes gustándole, por ser cohibidos o timoratos, dudan del parabién de los demás y optan por no ponerse un sombrero. Un día, estaba esperando entrar en un comercio y   se puso detrás de mi una señora no tan joven. Yo iba cubierto -como acostumbro- y la amable señora, previa disculpa por hacerlo, me dijo “Está Ud. guapo con ese sombrero, le sienta estupendamente”. Seguro que...

¡Después de Ud., faltaría más!

Estaba sentado, esperando a alguien, en el tranquilo hall de un hotel urbano, hojeaba un periódico y escuché un corto diálogo de poco más que un susurro que me hizo alzar la vista y mirar hacia los ascensores. Dos personas querían acceder a la cabina y ambas se solicitaban pasar delante. Me sonreí, me gustó ese acto. Decidí en ese momento que debía traer aquí a la cortesía. Nada más a propósito que ser cortés para demostrar atención y respeto por un semejante cuando nos apetece reforzar nuestra educación con un gesto amable hacia alguien, desconocido o próximo, al que deseamos regalar un momento diferente.   Sin embargo, en el camino desde el aún reciente pasado nos hemos dejado ser corteses . Hay tantas circunstancias de encuentro entre las gentes, somos tantos individuos moviéndonos cerca, tenemos todos tantas inquietudes en la vida diaria que, llevados por la inercia de la costumbre, acuciados por la premura impostada del tiempo y endurecida por el deseo de llegar (a veces a nin...