Va para cincuenta años que aquí nos dijeron que vivir en Democracia significaba gozar del derecho fundamental de ser libres e iguales. Que la seguridad requerida para su garantía no se vería afectada, a cambio no más allá de un precio justificado y asumible. Sendas conclusiones eran aseguradas por la experiencia de comunidades humanas ya consideradas democráticas tiempo ha. También, la totalidad de manifiestos y protocolos políticos que se han dado en el mundo, citan con cierta pompa el crédito de la libertad. Reflexiones como “mi libertad termina donde empieza la tuya” muy estimadas por todos y lamentablemente en vía del olvido general, nos han hecho de la ilusión y su primer disfrute, ensoñaciones de un tiempo pasado. La aspirada libertad, recantada y exhibida machaconamente por doquier, se ha ido diluyendo y más bien se está quedando en “in lio témpore”, es decir, transitoriamente, o en una alargada transición, tenue ya y en preocupante liquidación. No me negarán que las cámar...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.