Observo la calle y el incesante desarrollo de sus gentes: quienes caminan deprisa, quienes descansan en un banco, quienes suben y bajan de los vehículos, quienes los conducen, quienes entran y salen de viviendas, oficinas o comercios. Y, casi sin querer, me siento por momentos ajeno a ese movimiento continuo. Perdido entre multitud de desconocidos. Me detengo entonces a pensar en motivaciones y sensaciones que quizá compartimos todos y que, sin embargo, terminan diferenciándonos. Estoy en una gran ciudad cuya población ha crecido de manera exponencial en apenas unos años, hasta el punto de parecer estrecha para sí misma. El espacio peatonal y rodado de sus calles, naturalmente limitado y urbanizado conforme a unas dimensiones ya inamovibles, debe absorber hoy movimientos humanos intensos y constantes. Eso obliga a modificar diseños urbanos, reorganizar espacios y buscar soluciones cada vez más complejas para racionalizar la convivencia cotidiana. La masificación ...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.