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Paliativos; dignidad de vivir y morir

Hará un año aproximadamente que acudí curioso al debate en una Mesa de Expertos convocada por la Universidad de Barcelona que reunía Representantes de Áreas y Disciplinas, públicas y privadas, relacionadas con la presentación en el Congreso de los Diputados de una “Proposición de Ley Orgánica de regulación de la Eutanasia”. La convocatoria, tuvo éxito y hubo lleno rebosante del gran salón habilitado. Cada interviniente expuso su punto de vista a favor o no de tal legalización, apoyados en sus consideraciones políticas, sociales, filosóficas, jurídicas y críticas casuísticas. Deduje que iba a ser muy difícil conciliar, poner en común, los pros y contras debatidos   y confieso que salí confuso por lo escuchado. Creo fuera de toda duda que el derecho a la vida es una condición natural indiscutible de la propia existencia humana. Y si la muerte es una parte final de la vida, parece razonable que toda la protección que aquél recibe de los Ordenamientos Jurídicos que la defienden, se ocu...

Ser consciente de tener conciencia

Presumiendo que puedo meterme en un indeseado lío si pretendiese filosofar sobre principios de la razón tan importantes como consciencia y conciencia , yo me explico y usted, querido lector, haga su personal juicio respecto de su diferencia, de sentirla así, o de la apariencia entrambas; que no de su indiferencia.   Si no desea acudir en este momento a consultar el DRAE -que le aconsejo haga siquiera en otra ocasión- diré que no hay mejor lugar para comprender prontamente el alcance de estas palabras que en la obra magna de la docta Institución Académica. No obstante, para mi modo de ver, basta con saber que llamamos consciencia a la facultad que nos permite saber quienes somos, o sea conocernos a nosotros mismos. Se trata sencillamente de sentirnos racionales, esa fundamental condición maravillosa, que nos diferencia de los demás seres. Y tener conciencia no es otra cosa que gestionar la consciencia , aplicar el raciocinio a las decisiones que nos corresponde adoptar en el desa...

Baja el valor de la Confianza

Querido lector, deseo tenga un feliz domingo de lectura. Andan los consumidores bastante confusos a la hora de seleccionar aquello que más les puede convenir. Sobre todo cuando no tienen por objeto renovar, volver a adquirir, algo que ya conocen y valoran positivamente. El dilema aparece cuando se desea obtener un fin u objeto nuevos y no se intuye la calidad de su resultado. Entonces entra en juego la cuestión -duda- de la confianza . La confianza es una palabra golosa, recurrente, útil. También única para definir tal condición de las personas y para definirse uno mismo. Lo es esencial para calificar lo esperado de los actos personales y del buen fin de las cosas; o sea,   han de ser dignos de confianza.   Pues bien, el motivo de escribir sobre la confianza no es otro que estoy comprobando la acelerada pérdida de valor social de esta palabra. Tengo claro que su cotización está en declive, que desconfiamos cada vez más, que con frecuencia tememos poder ser engañados y duda...

Paciencia - versus - Impaciencia

Queridos lectores: atiendo esta vez una estimada petición que me supone mucha satisfacción, al tratar un proceder humano determinante. En pro o en contra, la paciencia juega un papel decisivo en una mayoría de nuestras decisiones. Tener consciencia de administrar este concepto que complementa la oportunidad de la acción emprendida, es fundamental para el éxito perseguido. El paciente (el que sufre) cuya salud somete al análisis, prescripción y cuidado médicos, puede ser también un enfermo impaciente. Porque llamarse paciente no supone necesariamente sentirse tranquilo de ánimo y esperar ser atendido a su hora e interés; en muchas ocasiones esa esperanza suele mutarse por inquietud y mal humor, porque se quiebra su paciencia.   El deseo de conseguir algo pronto o la necesidad de obtener un resultado inaplazable, puede producir una precipitación de qué arrepentirse. La diferencia, o el “pasillo”, entre actuar paciente o impacientemente, radica en la reflexión y ésta en la ponderació...

Pícaros - Embaucadores - Embustes

Querido lector: el siguiente relato hace mi número veinte de los publicados, por ello rindo homenaje a la caridad de mis seguidores. Mentiras, falsedades y medias verdades desde siempre han sido recursos de actos y comportamientos irregulares de mayor o menor entidad, a menudo de consecuencias lamentables más allá del cumplimiento excusado o comprometido por tal o cual razón pretendida. Lejos de tratar de corregir tales vicios, los seres humanos tienden cada vez más a restarles la importancia del repudio y adoptarlos como acciones argumentadas a cambio de males “mayores”, burdas justificaciones del no hacer o de admitirlas como pecados “veniales” necesarios para seguir adelante.   No es extraño entonces ser testigos de como comunicadores sociales,   parlamentarios políticos, contrincantes empresariales e ideólogos de todo tipo, acuden a la dialéctica de la mentira. Inclusive la común sociedad humana no rehuye acusar o defenderse con su práctica. Me produce disgusto conocer tal...

El Deber/Los deberes

Querido lector: vuelvo, o quizás sigo, con mi convicción en los valores y su decidida influencia positiva en las conductas sociales. En esta ocasión quiero ocuparme del deber . Vivimos en una época -ya lo he comentado en algún artículo anterior- donde los derechos, su mención y el deseo de su ejercicio, están presentes en variedad y frecuencia de situaciones interpersonales contrapuestas. Resulta bastante corriente que los considerados derechos sean la expresión de autodefensa frente al rechazo del cumplimiento de obligaciones , personales o comunitarias. A veces, hasta quieren oponerse a compromisos contractuales adquiridos que, sin valorar por qué, han devenido en una situación inconveniente. Cito derechos y deseo referirme a deberes. Lo hago porque a menudo aquéllos se consideran antónimos de obligaciones y éstas pueden confundirse con deberes al considerarse sinónimos . Y resulta fácil y habitual intercambiar estos vocablos sin provocar confusión en los interlocutores.   Y es...

santos, ánimas, calabazas

Querido lector, deseo que la reseña de agenda que sigue, le reporte algún emocionado recuerdo. Estos sombríos días de salud atacada y tradición penitencial nos hacen asomar a modo de unión de cosas y seres -vivos o ya no- a lo   que compone una trinidad destinada a conmemorar anualmente unas tradiciones, religiosa y mundana,   juntas en el recuerdo de nuestros allegados difuntos. La cultura y la devoción religiosa tienen reservado desde siempre espacios y voluntades respecto de querencias por sus antepasados. Una y otra, en alegría y en tristeza, han llenado calendarios y celebraciones con que cíclicamente recuerdan vivencias y rinden homenaje a personas ya desaparecidas que algo de bien pudieron suponerles en vida.   Se dice que ya los antiguos celtas y los primeros cristianos establecieron la costumbre de fijar tales ceremonias globales y participativas, independientemente de las reservadas a los momentos y personas concretas, bien en el día de su óbito o cuando se cump...