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Baja el valor de la Confianza

Querido lector, deseo tenga un feliz domingo de lectura.



Andan los consumidores bastante confusos a la hora de seleccionar aquello que más les puede convenir. Sobre todo cuando no tienen por objeto renovar, volver a adquirir, algo que ya conocen y valoran positivamente. El dilema aparece cuando se desea obtener un fin u objeto nuevos y no se intuye la calidad de su resultado. Entonces entra en juego la cuestión -duda- de la confianza.


La confianza es una palabra golosa, recurrente, útil. También única para definir tal condición de las personas y para definirse uno mismo. Lo es esencial para calificar lo esperado de los actos personales y del buen fin de las cosas; o sea,  han de ser dignos de confianza. 



Pues bien, el motivo de escribir sobre la confianza no es otro que estoy comprobando la acelerada pérdida de valor social de esta palabra. Tengo claro que su cotización está en declive, que desconfiamos cada vez más, que con frecuencia tememos poder ser engañados y dudamos en creernos lo que se nos dice. Que nos apabullan con tanta noticia falsa y han justificado crear normas y organismos que nos protejan de la desinformación.


De siempre, la mayoría de las decisiones a adoptar en la vida han necesitado cuestionarse la confianza en su realización. A menudo se nos presenta un “no llevarse a engaño” y a dejar de hacer aquello de que se trate por si acaso. Es frecuente también plantearse dudas de personalidad confiable ante un primer encuentro con quien debes efectuar un negocio o pedir un encargo.


Y no digamos si hay que hacer caso de mensajes políticos, descuentos comerciales, mejoras laborales, premios seguros, calidades insuperables, promesas electorales, ayudas posventa, seguros estupendos y veleidades de todo tipo. 


¿Y qué me dice Ud. de algunas opiniones de tertulianos y comunicadores varios? La norma general aconsejada es no se fie: Mejor será que contraste todo lo que le digan procurándose información veraz.


Pienso que todo aquel que se precie de estar al día y lo venga testando de un tiempo a esta parte, estará de acuerdo en que asistimos a una dejadez, a una pérdida consentida del “precio” de la confianza. Parece que nunca “pasa nada”, ni “nadie va a pedir cuentas”, o que “tampoco hay para tanto”. Sucede que nos hemos instalado en una suerte de “conformismodonde cumplir normas y respetos está caduco.


Cabe hacer excepciones, no obstante, en favor de corporaciones (Marcas Productoras, Entidades Financieras, Grandes Almacenes, Sociedades de Servicios) y comerciantes serios que gozan de un prestigio de honestidad y compromiso acreditado en el tiempo y cuya actividad por sí misma nos predispone a elegirles. A estos deberíamos dirigirnos, puesto que merecen nuestra confianza.


¿Qué hemos hecho de la confianza de épocas anteriores? ¿Por qué tantas personas desconfían de casi todo? ¿Debemos fiarnos de quienes informan, proponen, aconsejan, de todo y por todo? ¿Estamos protegidos suficientemente para la defensa del confiado? De no ser así, que me lo parece, no queda otra que defenderse, pedir explicaciones, exigir reposiciones y acudir a ayudas.


Por su parte, no sea Ud. reticente ante la petición de pruebas, garantías, certificados, justificantes, carnés. Preséntelos, son muestras de confianza ante quien va a atenderle en una necesidad o un negocio. Tómelo como algo consustancial con lo que está solicitando. Comprenderá mucho mejor a quien se lo pida y gozará de una mejor imagen, siempre conveniente, frente a esa persona. Demuéstrele su confianza; gánese también la suya. 



Esta misma semana leía en una entrevista hecha por un diario nacional a un significado representante (Don A. Cencerrado) del Instituto de la Felicidad de Copenhague (Centro auspiciado por Naciones Unidas) que decía “La gente es menos infeliz en los países donde se confía en los demás”. España ocupa el puesto 28 -lejos de los mejores- entre 156 países computados para sus estudios de felicidad. O sea, nos convendría mejorar en ese ranking para ascender de nivel y también ganaríamos en confianza.


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PD. Muchas gracias, estimado lector, al darme su confianza para este texto. 








Comentarios

  1. Que gran verdad, Joaquín. Los tiempos que ahora nos está tocando vivir, con unas grandes dosis de egoísmo y personalismos exacerbados, han dejado descolocada a la proverbial confianza que habilitaba gema parte de nuestra vida social.
    Felicidades por tu blog y "confiemos" en lo que nos deparará, el Nuevo Año.

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  2. En realidad,tienes toda la razón,ya cuándo recibes una noticia sea de una u otra parte,no llegas a saber que grado de confianza tienes,Como siempre
    Inmejorable tu manera de exponerlo.Muchas gracias y felices Fiestas

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  3. Paradoja. Actualmente la gente confía en lo que dice el resto de la gente en redes sociales, por ejemplo. Nadie cuestiona. Nadie contrasta. Todo el mundo 'lo toma' como cierto. Confía en lo que se dice. Sin contrastar. Lo primero que te enseñan en la carrera de periodismo: contrastar la información. No obstante la gente exige la confianza de que el producto sea bueno, llegue a tiempo o corresponsable a lo que quiere (oír, ver, tocar, tener, pensar).
    Asumamos responsabilidades. Confiemos en quienes nos demuestren que podemos confiar porque nosotros también lo exigimos, valora do negativamente a los que nos decepcionan. Y desconfiemos de los que, con palabras o actos que queremos oír o ver, nos prometen cosas 'vanales'.
    Para mí y en mi vida la confianza en el ser supremo. Y siempre va por delante (que se demuestre lo contrario). Pero cuando falla, o falta, no cabe ya en mi entorno ni la persona ni el hecho.
    Confío en que recuperemos la confianza en nosotros mismos, en saber que tenemos opinión y sentimientos propios y que podemos exigir pero también demostrar confianza.

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  4. Ser demasiado confiado, o confiar sin más porque eres asi, tristemente no es bueno ya que se pueden aprovechar de esa buena fé,dicho sea para la rutina diaria y politica y cualquier ámbito diario, felicidades, gran artículo

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  5. En los tiempos actuales, cuesta tener confianza con la inmensa cantidad de opiniones, ofertas y hasta personas, que se cruzan en nuestra vida diaria, mostrándonos los supuestos beneficios de su inserción en nuestro modo de hacer o de pensar.
    Las técnicas de la publicidad y la propaganda han evolucionado hasta lo indecible, buscando en nuestro interior hasta los más recónditos deseos, ofreciéndonos soluciones pensadas no para nuestra satisfacción, si no para promocionar sus ventas u objetivos, considerando dentro de estos, tanto los que son de origen político, como comercial o moral.
    Ante esta avalancha, nuestra oferta de confianza e reduce en la misma magnitud con la que nos vemos asaltados, cediéndola en contados casos, previa una concienzuda comprobación de la persona o idea considerada sea merecedora de tal valor.
    Un abrazo y mejor año 2021.

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  6. Estoy totalmente de acuerdo en la poca confianza que nos generan tantas cosas hoy en día. Mucho se lo debemos a la publicidad, que para hacer que compremos, nos demos de alta de tal o cual compañía de seguros, telefonía móvil, no dudan en contarnos cientos de mentiras. El mundo globalizado ha incidido en todo ello en gran parte. Y realmente hay quienes creen a pies juntillas cuanto leen por internet, en detrimento de la prensa que publica solo noticias contrastadas. Ahora bien, no nos olvidemos de los llamados periodistas, que sirven a unos objetivos concretos, pero eso ya sería harina de otro costal.
    Yo vivo en un edificio con más de sesenta vecinos y confianza plena diría que solo la tengo depositada en una familia (adivina en cual).
    Sí. Los Ramos. Y no es coba.
    En fin, al correr de los años muchas veces hemos sido burlados por quienes creíamos amigos y nuestra confianza ha descendido gradualmente.
    Sin embargo, aún pecamos de confiados ante situaciones inéditas, sin nos pillan.
    Mando a este grupo mis mejores deseos para el Año 2021. Que la salud se recupere en todo el planeta y podamos celebrar las próximas Fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes.
    Un abrazo virtual!!!

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  7. CONFIANZA, bella palabra. Sobre todo si pudiésemos potenciarla, pues seríamos mucho más felices. Pero está claro que en el mundo en el que vivimos, esto no se lleva. Dicho de otra forma, confiar el uno en el otro hoy en día, con las mentiras y picardías con las que nos bombardean, difícilmente es posible. Pero bueno, yo seguiré confiando en mi gente, que nunca me defrauda, y simplemente me alejaré del resto.

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  8. En los tiempos que corren confianza eres tú, Joaquin, mesura,sosiego,reflexión en tus comentarios, lamentablemente esto ya no se ve en la actualidad,y así nos va. Si, eres un valor de confianza para tus amigos, y no veas lo importante que es eso.

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