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Baja el valor de la Confianza

Querido lector, deseo tenga un feliz domingo de lectura. Andan los consumidores bastante confusos a la hora de seleccionar aquello que más les puede convenir. Sobre todo cuando no tienen por objeto renovar, volver a adquirir, algo que ya conocen y valoran positivamente. El dilema aparece cuando se desea obtener un fin u objeto nuevos y no se intuye la calidad de su resultado. Entonces entra en juego la cuestión -duda- de la confianza . La confianza es una palabra golosa, recurrente, útil. También única para definir tal condición de las personas y para definirse uno mismo. Lo es esencial para calificar lo esperado de los actos personales y del buen fin de las cosas; o sea,   han de ser dignos de confianza.   Pues bien, el motivo de escribir sobre la confianza no es otro que estoy comprobando la acelerada pérdida de valor social de esta palabra. Tengo claro que su cotización está en declive, que desconfiamos cada vez más, que con frecuencia tememos poder ser engañados y duda...

Paciencia - versus - Impaciencia

Queridos lectores: atiendo esta vez una estimada petición que me supone mucha satisfacción, al tratar un proceder humano determinante. En pro o en contra, la paciencia juega un papel decisivo en una mayoría de nuestras decisiones. Tener consciencia de administrar este concepto que complementa la oportunidad de la acción emprendida, es fundamental para el éxito perseguido. El paciente (el que sufre) cuya salud somete al análisis, prescripción y cuidado médicos, puede ser también un enfermo impaciente. Porque llamarse paciente no supone necesariamente sentirse tranquilo de ánimo y esperar ser atendido a su hora e interés; en muchas ocasiones esa esperanza suele mutarse por inquietud y mal humor, porque se quiebra su paciencia.   El deseo de conseguir algo pronto o la necesidad de obtener un resultado inaplazable, puede producir una precipitación de qué arrepentirse. La diferencia, o el “pasillo”, entre actuar paciente o impacientemente, radica en la reflexión y ésta en la ponderació...

Pícaros - Embaucadores - Embustes

Querido lector: el siguiente relato hace mi número veinte de los publicados, por ello rindo homenaje a la caridad de mis seguidores. Mentiras, falsedades y medias verdades desde siempre han sido recursos de actos y comportamientos irregulares de mayor o menor entidad, a menudo de consecuencias lamentables más allá del cumplimiento excusado o comprometido por tal o cual razón pretendida. Lejos de tratar de corregir tales vicios, los seres humanos tienden cada vez más a restarles la importancia del repudio y adoptarlos como acciones argumentadas a cambio de males “mayores”, burdas justificaciones del no hacer o de admitirlas como pecados “veniales” necesarios para seguir adelante.   No es extraño entonces ser testigos de como comunicadores sociales,   parlamentarios políticos, contrincantes empresariales e ideólogos de todo tipo, acuden a la dialéctica de la mentira. Inclusive la común sociedad humana no rehuye acusar o defenderse con su práctica. Me produce disgusto conocer tal...

El Deber/Los deberes

Querido lector: vuelvo, o quizás sigo, con mi convicción en los valores y su decidida influencia positiva en las conductas sociales. En esta ocasión quiero ocuparme del deber . Vivimos en una época -ya lo he comentado en algún artículo anterior- donde los derechos, su mención y el deseo de su ejercicio, están presentes en variedad y frecuencia de situaciones interpersonales contrapuestas. Resulta bastante corriente que los considerados derechos sean la expresión de autodefensa frente al rechazo del cumplimiento de obligaciones , personales o comunitarias. A veces, hasta quieren oponerse a compromisos contractuales adquiridos que, sin valorar por qué, han devenido en una situación inconveniente. Cito derechos y deseo referirme a deberes. Lo hago porque a menudo aquéllos se consideran antónimos de obligaciones y éstas pueden confundirse con deberes al considerarse sinónimos . Y resulta fácil y habitual intercambiar estos vocablos sin provocar confusión en los interlocutores.   Y es...

santos, ánimas, calabazas

Querido lector, deseo que la reseña de agenda que sigue, le reporte algún emocionado recuerdo. Estos sombríos días de salud atacada y tradición penitencial nos hacen asomar a modo de unión de cosas y seres -vivos o ya no- a lo   que compone una trinidad destinada a conmemorar anualmente unas tradiciones, religiosa y mundana,   juntas en el recuerdo de nuestros allegados difuntos. La cultura y la devoción religiosa tienen reservado desde siempre espacios y voluntades respecto de querencias por sus antepasados. Una y otra, en alegría y en tristeza, han llenado calendarios y celebraciones con que cíclicamente recuerdan vivencias y rinden homenaje a personas ya desaparecidas que algo de bien pudieron suponerles en vida.   Se dice que ya los antiguos celtas y los primeros cristianos establecieron la costumbre de fijar tales ceremonias globales y participativas, independientemente de las reservadas a los momentos y personas concretas, bien en el día de su óbito o cuando se cump...

RECOMPENSA

Querido  : ¿alguna vez se ha sentido recompensado? Suele considerarse habitualmente como recompensa el producto material, efectivo o simbólico, con el que se premia o compensa el reconocimiento de actos y méritos destacados o extraordinarios llevados a cabo o acreditados en el tiempo por una persona. Cierto es también que en ciertas ocasiones se atribuye a tal concepto el precio de un servicio bien atendido; la ayuda de un menor en realizar un encargo; el regalo por alcanzar una meta, entre otras colaboraciones. En tal caso, habría que decir más bien: dar una propina . A menudo, se anuncia la concesión de una recompensa para quien dé pistas o reconozca e informe sobre el encuentro de una persona desaparecida. O se ofrece para quien halle la apreciada mascota perdida. La palabra recompensa ha sido clave como reclamo para resolver actividades delictivas. Cabe recordar las de búsqueda y captura de delincuentes (Wanted) en el   cinematográfico “ far west”. Así mismo, se ha emp...

RESPETO

Querido lector, te ofrezco la lectura de mi reflexión de hoy. Una caritativa lectora me pidió tras leer uno de mis primeros artículos que escribiera algo sobre el respeto . Duro encargo éste si tengo en cuenta lo mucho que aprecio este vocablo, lo importante que es entre nuestros valores sociales y el infeliz derrote actual de su práctica.  Nuestra docta RAE eleva su concepto ya de primeras a la categoría de veneración y yo me someto por convicción propia con esa calificación. Y son tantas las sentencias gramaticales popularizadas con la palabra respeto, que la convierten en recurso de muchos favores y algunos requiebros entre la gente.  Considero al respeto , a ser respetuoso , a algo más que ser considerado, o educado en el trato, cumplidor con las normas obligadas o practicante de usos y costumbres debidos, sea a la historia, a la naturaleza, o bien a la religión o a la saga familiar. Tener respeto es algo superior, es un valor social excelso.  Es la estimación respe...