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Seguir la moda

Amigo lector, gracias anticipadas por leer mi nuevo artículo.  Camino del Colegio de mi ciudad, cuando cursaba la Enseñanza Secundaria, solía pasar a diario por una tienda cuyo rótulo rezaba “Modas Conchita” y tras el enrejado de seguridad me gustaba pararme a mirar los cambios semanales de su escaparate. Entonces, la Moda del vestido y el calzado, más de algunos complementos, podía interesarle solo a gente   enriquecida. Recuerdo también que si me paraba alguna vez en el quiosco del paseo a mirar los tebeos de Roberto Alcazar y Pedrín, El guerrero del antifaz y Hazañas bélicas, que tanto me gustaban, solía haber cerca alguna revista con fotos muy brillantes donde rostros conocidos del cine llevaban puesto modernas ropas elegantes y mostraban un aspecto diferente al de mis conciudadanos. Vinieron otros tiempos y con el desarrollo industrial, tecnológico, económico y la popularización de la televisión sobretodo, en las ciudades primero y en el resto del país después, se instal...

Cumplir consigo mismo

Querido lector, te invito a leer mi nuevo artículo. Entre los valores que conforman la práctica de la milicia, destaca la disciplina. Hoy no entraré a propósito en temas guerreros, no, porque más allá de glamurosas paradas militares o terribles desastres belicosos, el ser humano debe practicar la disciplina socialmente. Y también, consigo mismo . Llamo aquí disciplina debida al cumplimiento   de lo obligado o comprometido. Lo que como individuos del colectivo de que se trate debemos hacer, cuándo y cómo cumplirlo; bien y a tiempo. Sea una obligación laboral, un compromiso social, una imposición legal o acudir a una cita, prestar una ayuda, pagar una deuda, etc.; actos que ordinariamente hemos aceptado hacer.   Los cito como actos de disciplina y aclaro que me desagrada cuando, en su contra, se considera este vocablo como vulgar acepción peyorativa por quiénes no aceptan obligaciones ni desean actuaciones regidas por la moral, la instrucción educada y la responsabilidad perso...

¡Después de Ud., faltaría más!

Estaba sentado, esperando a alguien, en el tranquilo hall de un hotel urbano, hojeaba un periódico y escuché un corto diálogo de poco más que un susurro que me hizo alzar la vista y mirar hacia los ascensores. Dos personas querían acceder a la cabina y ambas se solicitaban pasar delante. Me sonreí, me gustó ese acto. Decidí en ese momento que debía traer aquí a la cortesía. Nada más a propósito que ser cortés para demostrar atención y respeto por un semejante cuando nos apetece reforzar nuestra educación con un gesto amable hacia alguien, desconocido o próximo, al que deseamos regalar un momento diferente.   Sin embargo, en el camino desde el aún reciente pasado nos hemos dejado ser corteses . Hay tantas circunstancias de encuentro entre las gentes, somos tantos individuos moviéndonos cerca, tenemos todos tantas inquietudes en la vida diaria que, llevados por la inercia de la costumbre, acuciados por la premura impostada del tiempo y endurecida por el deseo de llegar (a veces a nin...

¿En qué le puedo ayudar?

Bonita pregunta que sin duda actualmente se prodiga y agradece escuchar cuando tantas personas dispuestas a atendernos en algún servicio, desde negocios locales hasta multinacionales, se nos   dirigen con sonrisa incluida las más de las veces, y en casi todas ocasiones. El resultado suele ser, medie negocio mercantil o no, de feliz recordatorio. En la calle de enfrente, existen otros sitios pequeños o no, de atención personal reducida algunos y otros de atención social masiva, generalmente públicos, más los de entretenimiento de colectivos, donde muchas veces las relaciones humanas tropiezan con el comedimiento. Ese lugar, ese centro de encuentro donde todos debemos acudir de vez en cuando, sea sanitario, fiscal, administrativo, deportivo, ferial, sea nacional, regional o local, donde la población debe resolver sus   gustos, necesidades y obligaciones de convivencia social, en ocasiones se convierte en incómodo escenario.   La impaciencia de la espera, la inquietud del tr...

Subsistir sin fútbol

¿Se podría? Seguramente sí, aunque a un muy largo plazo, el de algunas generaciones. No obstante, la prueba de estos tres últimos meses de suspensión absoluta presencial, en estadios o ante pantallas, de la práctica y espectáculo vivos, que no la recurrida al producto enlatado, parece que se ha podido superar sin grandes suplicios emocionales, con santa conformidad y comedida comprensión. Y ya se asoma de nuevo. Valga decir que tomo el Fútbol profesional como referente de fenómeno social destacado de esta era. Lejos de mí desconsiderar la relevancia, interés cultural, entretenimiento, motivación y seguimiento popular de la práctica y asistencia al resto general de eventos deportivos. Considero se puede afirmar la importante trascendencia actual, diría casi para la especie humana, de la influencia que el Fútbol supone en el diario devenir de nuestras relaciones sociales. Sin duda, hay acontecimientos principales y ciertamente importantes jalonando las agendas particulares de la poblac...

"...el menos común de los sentidos"

Lo que quedar á escrito en este papel, que agradezco ya queráis leer, incluidos los recursos a citas innominadas por evidente origen y las reflexiones propias del autor, podrían suponer poca o ninguna razón desconocida para el común de los avispados lectores que ilusiono convocar. Sí, porque referirme y tratar de sacar alg ún provecho al comentar el malhadado sino de nuestro sentido común, corre el riesgo de zaherir algún criterio, docto y cultivado, al uso positivo de oficiar de buen juicio o de administrar el conocimiento humano, al juzgar sus propios hechos de forma razonable y sagaz. Aclaro, pues, que para evitar confusas intenciones y desarrollar esta inquietud a que me tiene preso el sentimiento, he elegido a un camarada, que no compinche, que estimo por simple ocurrencia y con el cual de tiempo tengo convenida una íntima amistad, tanta que lo he convertido en un clon imaginario de mí mismo. Mi otro yo me acompa ña en mis cabales de hace tiempo. Creo recordar que platicábamo...

Ahora que soy (más) mayor

A los niños, en mi infancia, las personas mayores, nuestros tíos, los amigos de nuestros padres que venían de visita o nos veíamos durante el paseo, de vez en cuando, incluso repetidas veces, con ese algo impostado acento para simpatizar tenernos en cuenta al tiempo de practicarnos una estudiada carantoña al uso de la época, se nos preguntaba: ¿y tú muchachote, cuando seas mayor, que querrás ser? Nosotros, casi todos, ya teníamos a temprana edad algún héroe de tebeo, o algún personaje de la vida real en quien imaginar emularnos y, por descarte, siempre quedaba la opción de aspirar a ser bombero, además de, naturalmente, elegir como importante alternativa: yo, como mi papá. Hace tiempo que me pasó la edad de preguntar eso mismo a los niños de mis amigos y parientes, pero lo hice, claro que si, y compruebo a menudo que se sigue preguntando todavía hoy, un par de generaciones después. Y se practica en todas partes y en diferentes culturas, que yo mismo he podido comprobar. Pues algo deb...

... más cinco de novios

Es sábado, acaban de dar las diez de la mañana y está lloviendo, precisamente en el día de la boda, que está prevista para la doce. Claro que es abril y más tarde saldrá el sol, seguro. Y es primavera, que bien, porque tendremos una temperatura ideal, templada, y si continúa la ligera brisa que ya tuvimos ayer, hasta no notaremos la humedad. Qué bonito es el mes de abril; ideal para casarse y disfrutar del viaje de novios… ¡ah, sí, es verdad, estamos en 1970! Siento una mezcla de ilusión y duda razonable, que dicen que no te abandona nunca porque ésta es precisamente la esencia del paso a dar, el compromiso a asumir, el pacto de compartir la libertad personal y el resultado de elegir. Qué ganas y qué miedo tengo ¿nos saldrá bien? creo que sí. Y mientras llega el momento del “si”, pues me sobra tiempo porque me encuentro cerca de la Parroquia, recurro a soñar despierto para imaginar cómo podría cumplirse. Nos casamos, con mucho sol, claro; nos bendice nuestro sacerdote preferido; us...

Aprender a leer

Hoy es martes y son casi las nueve, día y hora de clase de Literatura. Me siento, voy a escribir algo en casa, por fin me he decidido. Normalmente allí escucho, pongo mucha atención y aprendo. A veces, bastantes, tengo dudas, o me apetece saber algo más, incluso aportar una opinión y dudo; me cuesta y acabo por conformarme con la respuesta que provoca el compañero que sí se decide, o con la apostilla de la profesora, a menudo ilustrada y determinante. Me gusta acudir cada semana y dedicarme esas dos horas que dura la clase a aprender a leer. Sí, me digo bien, estoy aprendiendo a leer, porque saber leer ya hace unas cuantas décadas que lo vengo haciendo y mucho, necesidad y vocación a partes aproximadas; es una práctica casi voraz a lo largo de mi existencia. Y repito experiencia, pues sigo aprendiendo a leer otro año en estas clases. Y ya lo disfruto al recrearme leyendo las obras recomendadas. Nos juntamos un nutrido grupo de forofos del saber, arropados por una Extensión Universita...

¡Auxilio, economía sumergida!

Me pregunto, para empezar, cómo puedo enfocar la reflexión que me hago a menudo sobre las circunstancias -o quizás características culturales- que conforman este malquerido axioma económico-laboral, sin que se me enfade nadie y, en cambio, pueda ser comprendida mi intención de buscar -y encontrar, claro- formas de suplir la consciencia actual de sobrellevarla por la de reducirla. Y comienzo por pretender de salida sembrar en el ánimo social, plantearnos a modo de semilla germinadora de mejores frutos y pararnos a cavilar y extraer pros y contras, particulares y de orden general, material y conductual para la reclamada economía social tan en boga en nuestros días. Y hacerlo en foros abiertos de opinión, sea la familia, la escuela, la profesión, la actividad empresarial y las corporaciones de todo tipo. Porque como “ánimo social” aquí quiero darle el énfasis que merece considerar algo tan presente en nuestra subsistencia como disponer de bienes y servicios dimanantes del esfuerzo lab...