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Entradas

Sobre la identidad corporal

Con la identidad personal resuelta por los nombres propios, el ser racional necesitaba recurrir a su cuerpo, ya adecentado con cuidados y protegido de inclemencias, para marcar sus diferencias corporales respecto de los animales.   La evolución ha determinado vestirse a los humanos desde las primeras pieles de los cazadores recolectores hasta los emperifollados más actuales. Y de los hábitos y costumbres, ropas de trabajo, ocio, deporte y fiesta, o disfraces para la ocasión, hemos llegado al escaparatismo corporal. Recuerdo que ya en las primeras obras del séptimo arte solían cruzarse, tras los primeros planos urbanos, unos personajes llamados hombre-anuncio que, por algún dinero, proponían productos novedosos e incluso leer cierta prensa. Esa vieja vivencia me lleva a plantearme si, por puro mimetismo, jóvenes -y no tan jóvenes- estarán tratando de dar a conocer algo de su personalidad, vistiendo ropas “personalizadas” con leyendas jocosas, culturales y hasta publicitarias. ¿Y a s...

Calle -mundo- sin salida

Me inclino y suelo sostener en mis consideraciones una visión realista. Sin ser ajeno a la duda ni a la devoción por algunos sentimientos, prefiero la condición tangible de los hechos a la hora de valorar los acontecimientos humanos. Entiendo que vivimos en un mundo complejo de imposible conciliación y víctima de nuestros muchos errores. Creo también que la vida colectiva podría ser buena si la gran mayoría de gentes asumen las lógicas servidumbres de la materia, sienten un algo espiritual y usan el sentido común para convivir. A veces nos olvidamos que nuestra existencia es deudora, por herencia o comportamiento, de bienes naturales que por sí mismos tienen sus circunstancias y desarrollos que nos condicionan y que requieren suma atención. Pese a todo o gracias a esta suerte, de un tiempo a esta parte da la sensación que nuestras mutuas relaciones están empeorando. Generalmente padecemos problemas ya conocidos con anterioridad o claramente previsibles y no hemos actuado debidamente. S...

La estela (Relato de una ficción vital)

Le gustaba sentarse bajo la fresca sombra de aquel tilo de sus confesiones. Allí, en ese parque urbano de la ciudad que amaba. Con quien desahogaba sus recuerdos, pues ya no podía recordar sus sueños. Su árbol predilecto, la compañía silenciosa de un ser vivo comunicante de sus congéneres y mudo para el abuelo. El cielo muy azul de esa mañana acogía, algo distanciadas entre si, algodonosas nubes, incluso algunas parecían ser también plumas de almohada desprendidas en un juego de niños y elevadas al firmamento por una agradable brisa de primavera temprana. Su mirada izada al espacio celeste, entrecerrando los párpados para mitigar la dureza del brillo solar, que tanto le molestaba tras su operación de cataratas, quedó prendada de aquella doble hilera blanquecina, firme en un punto inicial y desgajada unos cientos de metros atrás. El rebufo aéreo de un moderno pájaro mecánico. La imagen dibujada, ya quieta y desfigurándose, quiso el hombre compararla en su imaginación con el rastro que l...

Nombres propios versus ¿impropios?

Ayer (16 julio) el santoral reserva la fecha para ensalzar a la Virgen del Carmen -jardín de Dios- advocación mariana destacada sobre todo en países de influencia católico-latina, de iconografía presente en innumerables templos y venerada patrona del mar. Lo refiero aquí en su calidad de nombre propio femenino, popular y muy extendido, como punto del contraste que me inspira escribir sobre la evolución que está suponiendo, una más, el tratamiento de los actos del ser y del vivir.   Llamarse, o sea que le llamen a uno, con un determinado nombre es una condición identitaria necesaria. Elegir esa denominación personalísima suele ser circunstancia notoria. Sin duda, el nombre de una persona es causa, y puede ser efecto, de trascendentes motivaciones. Había cierta costumbre ascentral en bautizar a los hijos con el nombre de los padres. Usados estos, se recurría a los de sus mayores y congéneres próximos. En su defecto, siempre quedaba el recurso al santoral y asignar el del Santo diario...

Estupefacción ante una indisposición migrante

Me ocurrió a mí y quiero contarlo. Sí, no se trata de ficción, sino de un caso real y personal. Pasó hace unas semanas y he meditado mucho si debía publicarlo; he decidido hacerlo, necesito explicarlo. Estupefacción, por asombro. Indisposición, por actitud inadecuada. Migrante por conductor de origen extranjero. Subimos a un taxi, el primero de la fila, a la puerta de una conocida clínica. Salía yo tras una intervención quirúrgica, con mi yeso y mis vendas, y aún con flecos del posoperatorio, para regresar a casa de forma acorde a mi flojo estado físico. El vehículo y su conductor ofrecían un aspecto correcto, bueno a la vista y estado. El día y la hora del mediodía solar eran de riguroso termómetro veraniego. Iniciada la marcha comprobé que las cuatro ventanillas estaban bajadas y entraba un ambiente sofocante. Rogué al chófer, ya maduro y de claro origen norteafricano, que conectase el aire acondicionado porque me sentía molesto por el aire y agobiado por el calor. El hombre me respo...

Suben los precios; mejor me lo explican

Anda el personal bastante revuelto con la brutal subida de precios que viene produciéndose desde algunas semanas atrás en prácticamente todos los productos y servicios de lo cotidiano. Y nos dicen que va para largo. Nos dan cifras y porcentajes en todos los parámetros al caso que no veíamos hace mucho, algunos desde el otro siglo. Por demás, de expectante preocupación futura. Nos cuentan razones de todo tipo, empíricas (ciencia económica) y causales (ciencia milonga) y hasta se atreven a lanzar culpables en la arena de otros circos, lejanos eso sí, pretendiendo justificarlo. Se ha creado una correa de transmisión que inician los institutos economicistas, hacen suyos los telediarios, se parlotea en el templo democrático, sigue por los mercados de abastos, baja por la comunidad de vecinos y llega a la mesa de la cocina para cenar ¡lo que se pueda! Pues oiga “no me lo cuente” pues ya vengo notando la realidad en mi monedero, vacío bastantes días antes de percibir la paga. Sería mejor, más...

Pero ¿dónde están esos tres millones?

Con excesiva frecuencia me martillea las sienes esta dichosa preguntita. No puedo explicarme -creo que como mucha gente que se lo cuestiona- el porqué tenemos en España tan altísima cifra de desempleados.   La primera duda que tengo es cómo saber si tantos desempleados son todos los que son, que presumiblemente debiera ser así y si lo son todos los que están. Y me explicaré más porque no deseo confundir a nadie. Tomo por correcta la condición de desempleado que contempla el SEPE, personas registradas sin empleo que pueden percibir una prestación o subsidio entre tanto no pasen a estar ocupadas.   Es decir, son personas oficialmente desocupadas o, dicho comúnmente, en situación de paro laboral. Todo ello acreditado y con sus plazos y sus formalidades. Considero también en situación de paro a aquellas personas que buscan empleo, por su cuenta o con la ayuda (?) del Servicio Público de Empleo de su Comunidad Autónoma y que han agotado o no acreditan derecho a la percepción de sub...

La fachada de la casa, espejo de la comunidad

Con este título me acojo al trillado símil respecto de la apariencia de nuestra cara, para opinar esta vez sobre mis pareceres de haber contemplado más de una fachada de casas de vecinos, esos edificios de viviendas por plantas donde se cobijan tantas familias  con sus pertrechos, y que bien pueden trasmitir su “alma” interior. A cualquier arquitecto, cuando diseña un proyecto de edificación donde la construcción vaya a requerir una “vestimenta” que cubra y dignifique el cuerpo interior de su obra, estoy seguro que le anima una especie de ilusión artística.  Sin duda, todas las edificaciones tienen un fin principal y este radica en la utilidad para lo que se construye. Pero desde una nave industrial hasta un palacio de congresos, encontraremos fachadas que armonizan, estilos y gustos. Algunas llegan a ser verdaderas obras de arte y resultarán deleite de mucha gente. Obviamente, casas para viviendas, hoteles y edificios para oficinas, contarán con espacios abiertos y tras...

Lealtad y Fidelidad, virtudes añoradas

Cuando elijo escribir sobre un tema, me gusta escudriñar entradillas y textos varios que puedan estar relacionados con lo que debo sentir al respecto de su valor, interés o curiosidad y que habrá de suponerme decidir elaborar mi artículo.   Para esta vez he seleccionado esta frase:  “La lealtad  es cosa de la que todo el mundo  habla y muy pocos la practican, por la sencilla razón  de que no es una posición espiritual al alcance de todo el mundo , ni todo el mundo  está preparado para ser leal .” (Ramón Carrillo, 1906-1956) Ciertamente tal afirmación , por estimable que merezca ser, a mi me parece severa y drástica, si bien he de asumir que los pros y contras del avance social y la dulcificación creciente de las reglas que -dicen algunos- nos han oprimido hasta no hace tanto, han reducido mucho la predisposición a tales devociones de fidelidad. Se entiende por lealtad la acción propia y permanente de un ser fiel hacia alguien -dios, señor, rey, maestro, p...