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Maliciosa hipocresía climática y más

Un estimado lector y forofo defensor del combate a favor del cambio climático, a propósito de las imágenes de cientos de jets aparcados en el aeropuerto de Glasgow con ocasión de la reciente Conferencia COP26, me sugiere denuncie esa muestra de tanta hipocresía internacional ante tamaño problema mundial. Pues a bodas me convidas buen amigo. De siempre he sentido aversión frente a la hipocresía conocida o deducida de muchas actuaciones privadas y públicas que denostan a quien las sostiene, con la rectitud que se espera de una personal cabal. Ni siquiera “para quedar bien”. Si bien voy a aprovecharme de esta circunstancia y permitirme, con su paciente permiso estimado lector, expandir esa particular sensación de despecho tan mediatizada actualmente y emparentar su crítica con otros comportamientos igual de deleznables. Alguien importante -los críticos no se ponen de acuerdo- dijo lo de “la política es el arte de lo posible” y un español debió decir tiempo ha que no, que lo es, pero de l...

Ilusionar la vida

No me quiero referir a las ilusiones imaginadas, a propósito o por un juego extraño de los sentidos, que se nos muestran engañando la realidad de un objeto, un animal o un propósito. O a un ensueño. Sino a sentirse ilusionado . Sobre todo si se trata de una esperanza probable pero no asegurada, que puede significar el impulso más recomendable tanto para la víctima de un infortunio como para   quien puso en el mérito la razón de su deseo. Y, sin duda, a saberse satisfecho de merecer el reconocimiento del premio. Con ocasión de mi último cumpleaños, mis nietos me obsequiaron con un precioso periquito. Ellos quisieron compartir el momento de una   ilusión practicada en mi infancia bastantes décadas antes y me hicieron muy feliz. Hoy, “plumitas” distrae buenos ratos de mis días. Ilusionarse es en sí mismo un sentimiento positivo . Promover ilusiones, practicarlas y beneficiarse de alcanzar una aspirada meta,   no pueden referirse a otra cosa que a hacer feliz la existencia ...

Ir de botellón

A rebufo de un artículo anterior https://jomary1210.blogspot.com/2021/09/silencio-se-duerme.html  se me ha sugerido que opine sobre el tan trillado tema de los botellones. Heme aquí pues metido ya en este jardín, cual salida de laberinto me espera, para referirme a la actual movida de nuestros jóvenes. Me coge ya con juventud acumulada para entrar y participar personalmente del experimento y poder trasladar en palabras esa vivencia. Me siento, además, un poco circunspecto para dar una opinión sobre algo que me tiene entre el escepticismo y la banalidad de una práctica que no termino de asimilar. Aún así, deseando tratar de responder al petitum, manifestaré la impresión que me merecen esos masivos encuentros juveniles cuando los veo en los informativos. En tantos medios y tantas veces actualmente que ya están incrustados en la conciencia social. Para mi, los elementos que conforman el evento son bastantes simples; muchas personas jóvenes se concentran en un espacio público exterior ...

Permanente

Me gusta la palabra permanente y me basta para titular mi reflexión de hoy. Se trata, este vocablo, de una manifestación contundente sobre algo de relevante significado y calado social.   Permanecer es estar, seguir ahí, haber llegado y no pensar en cambiar, en acabar. Es como conseguir esa deseada meta y conservarla, apropiándotela, disfrutarla sin que se diluya tu éxito. O es sentir y disponer de aquello que estimas inmejorable para ti. Es también un sentimiento. Lo permanente define que algo lo adjetivamos como duradero y esto le asigna calidad, consistencia, valor y mucha satisfacción personal propia. De alta categoría.   Hemos oído algunas veces, muchas en otro tiempo, tal objeto, este empleo, esa experiencia, aquella vivencia son “para toda la vida”,   o “es para siempre”. No cambiará mi existencia, no podrá superarse. Podemos estimar que tenemos algo insustituible o, cuanto menos, no vislumbrar pueda suplirse o llegue a desaparecer sin nuestro deseo, porque creemos...

¡Silencio; se duerme!

Los últimos fines de semana de este verano han llenado boletines de prensa y abierto telediarios dando a conocer las concentraciones, tumultos y precipitadas dispersiones del ancho mundo juvenil, harto elocuente por tanta constricción acumulada. Pero  tal circunstancia puede merecer razonada comprensión, vengo aquí a poner el contrapunto de su mal venida algarabía, consecuencia de la manifestación sonora de su festejo y peor resultado del destrozo e inmundicia de su botellón callejero. Y me quedo escribiendo exclusivamente por el malhadado ruido . Sí, el ruido , ese sonido no agradable y pernicioso, malo e insalubre, que producido sin control alguno y despreciando elementales normas de conducta cívica y solidaridad ciudadana, ha supuesto encorajinar a media España perturbando su merecido descanso nocturno. Ruidos hay muchos y los sones ruidosos suelen molestar siempre, a todas horas. Desde la música-coche que despabila al transeúnte urbano creyendo sentir saltar la banda por una v...

Cerrado por Vacaciones

Algo ha cambiado en mi barrio esta primera semana de agosto. He bajado a la calle, a la hora aproximada de otros días, y he notado más tranquilidad, menos movimiento que antes del último fin de semana.   Como si la tímida reentrada del mes pasado en la normalidad suspendida hace casi año y medio, hubiese reculado. Me acerco a la panadería de mi costumbre y tiene el exterior cerrado. Opto por dirigirme a la franquicia instalada más próxima y puedo, menos mal, conformarme ad hoc con un pseudo-croissant. De regreso, paso por la Ferretería donde pretendo adquirir una bombilla para sustituir la que tengo fundida hace dos días. ¡Oh, sorpresa!, aún está sin abrir el establecimiento; hay un cartelito pegado en medio de la persiana primorosamente grafiteada, reza: La contracción y repliegue ocasionado por la pandemia de nuestras malicias ha propiciado que la gente, hastiada de encierro y deseosa de volver al ancho mundo geográfico, haya decidido tomarse unos días de entretenimiento y relax...