Es sábado, acaban de dar las diez de la mañana y está lloviendo, precisamente en el día de la boda, que está prevista para la doce. Claro que es abril y más tarde saldrá el sol, seguro. Y es primavera, que bien, porque tendremos una temperatura ideal, templada, y si continúa la ligera brisa que ya tuvimos ayer, hasta no notaremos la humedad. Qué bonito es el mes de abril; ideal para casarse y disfrutar del viaje de novios… ¡ah, sí, es verdad, estamos en 1970! Siento una mezcla de ilusión y duda razonable, que dicen que no te abandona nunca porque ésta es precisamente la esencia del paso a dar, el compromiso a asumir, el pacto de compartir la libertad personal y el resultado de elegir. Qué ganas y qué miedo tengo ¿nos saldrá bien? creo que sí. Y mientras llega el momento del “si”, pues me sobra tiempo porque me encuentro cerca de la Parroquia, recurro a soñar despierto para imaginar cómo podría cumplirse. Nos casamos, con mucho sol, claro; nos bendice nuestro sacerdote preferido; us...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.