No voy a referirme a sacrificios humanos en honor de su correspondiente deidad, pues para eso está la historia sagrada de las religiones. Tampoco si las ofrendas eran cuerpos de animales. Dejémoslo para la historia y para la antropología. Sí, en cambio, debo citar como sacrificio humano a las víctimas de holocaustos. También a los que han sufrido y aún padecen persecución y muerte por su pertenencia o sentimiento religioso. Todas esas vidas sacrificadas por vacuo despecho u odio desesperado. Igualmente han sido despreciables los autores de actos de hecatombe, diezmando ejércitos vencidos por venganza o quitando la vida a colectivos y grupos de personas por profesar ideas contrarias a las suyas en lo político. Unos sacrificios humanos que aúnan repugnancia con impiedad. Un sentido canallesco merece el exterminio de los llamados escudos humanos en las guerras y las luchas tribales, cuyo ensañamiento enardece ánimos enfrentados. Asimismo ¿se debe asumir una inmolación a cambio del sacrifi...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.