Camino con frecuencia, casi a diario, salvo inclemencias o achaques esporádicos. Practico así un ejercicio físico saludable y necesario que me compensa y evita la aburrida gimnasia activa. De paso, me entretengo cavilando con mi pensamiento y hasta ideo lo que puedo decir en el blog. Precisamente caminando durante uno de mis paseos urbanos, alguien me espetó un ¿ qué hora es? Fue a una cierta distancia, ni siquiera se acercó. Me ‘desconecté’ y le miré, dudé 2 segundos si le respondía, pero decidí hacerlo informándole tras consultar el reloj. Y se fue, sin más. La secuencia no me resultaba nueva. En poco tiempo me han consultado cosas por la calle varias veces, quizás por casualidad. Me parece bien normalmente y respondo lo que se con satisfacción. Unas veces se trata de saber la hora o de una dirección urbana, otras de un lugar singular o sobre una curiosidad a la vista. Y cierto es que respondo también, para negar lo solicitado, a otro tipo de peticiones que ‘circulan’ cada día ...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.