Ayer tarde, saliendo de una muy agradable comida en grupo, pensé que podía merecer la pena en estos días, reflexionar sobre esa práctica de positiva convivencia y sus antagónicas reuniones frías, ceremoniosas e impostadas mesas de trabajo, donde generalmente se pasa solo regular. Es bastante común que nos reunamos en mesas, o en sillas frente a una mesa, para plantear y hasta resolver una diversidad de asuntos de las vidas doméstica y profesional. Prácticamente, la utilidad de una mesa convierte su presencia en un elemento fundamental de cualquier dependencia donde deban encontrarse y permanecer dos o más seres humanos. Sin duda, la carencia de ese mueble allá donde sea, crea un verdadero problema para ubicaciones varias. Y su suplencia por un mostrador u otro soporte habilitando una caja grande, unos bastidores con un tablero, u otro ingenio improvisado, suele acabar en una suerte de contratiempos. Sentada pues su vital importancia, diré que hay mesas de muchas clases. No me ref...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.