Algunas experiencias de estos últimos días me llevan a formar esta especie de pack lingüístico con el que construiré el artículo que sigue. Con el trataré de conciliar necesidades y sus manifestaciones, derivadas de algunas circunstancias habituales. Parece generalmente aceptado que la prisa es mala consejera , aunque nos olvidemos con frecuencia de esa suerte de aforismo y ahora mismo sea conducta ordinaria entre nosotros. Por otro lado, la espera , esa paciente -o no tanto- disposición social necesaria para acceder a los servicios más comunes que compartimos los humanos, cada vez se configura como una incómoda dependencia . Ambas situaciones se suelen emparentar a menudo con el desespero . Ese disgusto que sentimos por las sensaciones, previas y/o posteriores que supone resultarnos de una arbitrariedad. Debo decir, que tales sucesos tienen su potencial remedio y cuentan con el apoyo de algunas menores virtudes. A la prisa se le puede combatir con la previsión . A la espera, ...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.