El tiempo tiene pasado. ¡Qué tiempos aquellos! nos decimos entre amigos y parientes cuando recordamos hechos, personas, vivencias de otros momentos bastante alejados de ahora mismo. El tiempo tiene presente. El: ¿Cuánto tiempo necesitas para preparar la comida? Los invitados están a punto de llegar y se hace tarde. Ella: La hago enseguida, si no me hubieses entretenido con tus peroratas…. El tiempo tiene futuro. Ellos: “Confiemos cambie el tiempo, pues en otro caso nuestro viaje puede sernos baldío” El tiempo que nos falta nos sirve de pobre pena para excusarnos, porque pretendemos justificar lo que no somos capaces de administrar con una práctica reflexiva en la priorización de nuestros actos debidos. Es importante ese tiempo que nos damos , o sea, que nos reservamos especialmente, porque de su transcurso, lo que ocurra en nuestra vida mientras llega ese momento que “tiene que venir”, dependa algo importante para el futuro. La historia, aquel tiempo de los otros que se nos a...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.