El refranero es fuente viva y popular de expresiones orales que la gente recuerda fácilmente, porque entiende sin dificultad su sentido y gusta de aplicarlas como picardía verbal intencionada. Precisamente por esa comprensibilidad y sarcasmo ha sido referencia y hasta inspiración para reconocidas obras literarias y cinematográficas, como “Mucho ruido y pocas nueces”, comedia de W. Shakespeare y su adaptación a la pantalla por Kenneth Branagh. Con ese título y sus muchas variaciones analógicas, se refieren y nominan hasta la saciedad bastantes publicaciones periódicas, novelas de diferentes géneros, coloquios y tertulias varias en nuestro idioma. Si tomamos ese refrán para dar sentido a una persona o a un valor material determinado, respecto de ser su condición de mucha importancia aparente, cuando su realidad es insustancial, estamos haciendo crítica bufa y, en ocasiones, despectiva del personaje, o el desprecio del objeto por inapropiado. También es repetido el caso de darse publicid...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.