Venimos y estamos subsumidos en un mundo globalizado y, respecto de importantes aspectos de la vida social, otro de ámbito particular nacional, subsistiendo así dentro de un envoltorio cáustico que nos aborrece soportar. Desde esta contrariedad, fruto de la pérdida de estímulos y satisfacciones bien adquiridas, estamos comprobando a diario una suerte de despropósitos respecto de órdenes y sentido de la vida en común deseables, que confunde y hiere a las buenas voluntades. Por eso creo que la mayoría de biempensantes anda chamuscado en conciencia y deseando, o sea invirtiendo en ilusión, cambios y/o mejoras con que revertirla. Y nunca mejor que ahora, en estos días finales del año, apostar a todas las suertes asequibles, algo más que algunos gramos de esperanza y optimismo, en que nos toque algo positivo en breve. Puede ser la Lotería del Gordo, la del Niño, el sorteo del Cupón y otras rifas especiales de clubes o tómbolas escolares y comerciales, tan abundantes en la época navide...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.