Escoger entre dos cosas, una buena y otra mala, no resulta difícil. Elegir entre dos opciones -o más- políticas a la hora de votar, puede resultar honestamente complicado. Puede resultarnos un dilema cuando las alternativas están próximas. Si las ideas políticas del elector, por definidas y confiadas ya tienen destinatario, sólo cabe aplicarse a la esperanza de que se cumplan las propuestas conocidas y esperar su mejor cumplimentación. Si se duda por hechos pasados negativos, siempre se tiene la posibilidad de usar la objetiva vía de la alternancia democrática. Los ingredientes por contemplar a la hora de unas elecciones gubernativas, aún siendo libres de ponderar por cada elector, debieran incluir siempre un mínimo conocimiento o formación sobre las ideas y postulados de las diferentes ideologías políticas. A menudo presumimos de vivir en democracia porque deseamos sentirnos partícipes activos de la vida política y hasta esquilmamos su concepto para o...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.