Para el mundo oficial, ese de las normas públicas administrativas, las personas somos clasificadas de diversas formas y una de ellas es la de grupos por edad. Somos niños y vamos pasando por jóvenes, maduros, mayores y ancianos, por ejemplo. Prescindiendo de si la edad, los años de calendario oficial vividos, suponen y se portan de forma similar para el conjunto de seres humanos de que se trate, tales grupos se encasillan entre límites numéricos. La jubilación laboral y por cuenta ajena más extendida comienza a los 65 de edad y si alguien la alcanza antes se le considera un prejubilado. Quien mantiene sus funciones tras traspasar su edad reglamentada de jubilación, es considerado emérito. Actualmente, a todos ellos se les denomina “seniors” Al conjunto de todos los humanos que han superado la juventud, alcanzando la plenitud del crecimiento esperado, y llegan a la vejez, se les considera los adultos. Esta clasificación ya resulta algo más subjetiva, por la flexibilidad que cara...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.