Anda el personal bastante revuelto con la brutal subida de precios que viene produciéndose desde algunas semanas atrás en prácticamente todos los productos y servicios de lo cotidiano. Y nos dicen que va para largo. Nos dan cifras y porcentajes en todos los parámetros al caso que no veíamos hace mucho, algunos desde el otro siglo. Por demás, de expectante preocupación futura. Nos cuentan razones de todo tipo, empíricas (ciencia económica) y causales (ciencia milonga) y hasta se atreven a lanzar culpables en la arena de otros circos, lejanos eso sí, pretendiendo justificarlo. Se ha creado una correa de transmisión que inician los institutos economicistas, hacen suyos los telediarios, se parlotea en el templo democrático, sigue por los mercados de abastos, baja por la comunidad de vecinos y llega a la mesa de la cocina para cenar ¡lo que se pueda! Pues oiga “no me lo cuente” pues ya vengo notando la realidad en mi monedero, vacío bastantes días antes de percibir la paga. Sería mejor, más...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.