Estaba sentado, esperando a alguien, en el tranquilo hall de un hotel urbano, hojeaba un periódico y escuché un corto diálogo de poco más que un susurro que me hizo alzar la vista y mirar hacia los ascensores. Dos personas querían acceder a la cabina y ambas se solicitaban pasar delante. Me sonreí, me gustó ese acto. Decidí en ese momento que debía traer aquí a la cortesía. Nada más a propósito que ser cortés para demostrar atención y respeto por un semejante cuando nos apetece reforzar nuestra educación con un gesto amable hacia alguien, desconocido o próximo, al que deseamos regalar un momento diferente. Sin embargo, en el camino desde el aún reciente pasado nos hemos dejado ser corteses . Hay tantas circunstancias de encuentro entre las gentes, somos tantos individuos moviéndonos cerca, tenemos todos tantas inquietudes en la vida diaria que, llevados por la inercia de la costumbre, acuciados por la premura impostada del tiempo y endurecida por el deseo de llegar (a veces a nin...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.