Lo que quedar á escrito en este papel, que agradezco ya queráis leer, incluidos los recursos a citas innominadas por evidente origen y las reflexiones propias del autor, podrían suponer poca o ninguna razón desconocida para el común de los avispados lectores que ilusiono convocar. Sí, porque referirme y tratar de sacar alg ún provecho al comentar el malhadado sino de nuestro sentido común, corre el riesgo de zaherir algún criterio, docto y cultivado, al uso positivo de oficiar de buen juicio o de administrar el conocimiento humano, al juzgar sus propios hechos de forma razonable y sagaz. Aclaro, pues, que para evitar confusas intenciones y desarrollar esta inquietud a que me tiene preso el sentimiento, he elegido a un camarada, que no compinche, que estimo por simple ocurrencia y con el cual de tiempo tengo convenida una íntima amistad, tanta que lo he convertido en un clon imaginario de mí mismo. Mi otro yo me acompa ña en mis cabales de hace tiempo. Creo recordar que platicábamo...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.