Antes de decidirme a escribir lo que seguirá, quise plantearme la validez de coincidencias que, entre los valores aplicables a una determinada conducta personal, son adjetivados o denominados como de soberbia y orgullo , y pulsar su confusión, sinonimia o especificación, durante el uso coloquial común. Por ejemplo, si nos dicen que una persona tiene un comportamiento soberbio, normalmente estamos entendiendo que se califica así a alguien que actúa con cierta vanidad, que se jacta de su valer o ser ante los demás. Pero si de otra persona nos explican la calidad, oportunidad o valor de algo meritorio propio de su hacer y lo catalogan como un soberbio trabajo, estamos aceptando que se le honra con esa expresión. Si un determinado personaje, al explicarnos sus logros profesionales, personaliza en si mismo los éxitos de la empresa, pone por delante su aportación directa al positivo resultado o hace referencia a su preparación y listeza al efecto, lo tildaremos de orgulloso . ...
Este es mi pequeño rincón de expresión con el que pretendo dar rienda suelta a mi necesidad de explicar aquello que pienso y siento acerca de temas genéricos y, sobre todo, humanísticos, simplemente por el hecho de escribir y expresarme.